
Venía pensado en el colectivo que el argentino tal como lo conocemos es una raza en extinción. Y que quizás la sociedad argentina sea la primera caiga desde la cima hasta lo más bajo.
Imagino un futuro de emigrantes, de argentinos añorantes de tardes de mate y bizcochos, de refugiados del karma.
De elegíacos relatores de los años dorados y de cómo la oscura mano corrupta, silenciosa, los expulsó.